“El niño que aprende a organizar su juego tendrá más herramientas para organizar su trabajo en la escuela y volverse un adulto organizado.”
(J. Ayres)


En primer lugar realizamos una valoración inicial en la que a través de una entrevista con los padres identificamos las fortalezas del niño y aquellos desafíos en la participación ocupacional que no puede superar de la forma esperada. Tras esta entrevista, pasamos a valorar al niño obteniendo datos a través de pruebas estandarizadas, observaciones clínicas estructuradas y no estructuradas durante el juego libre.

El tratamiento se realiza en un contexto de juego, buscando la participación activa del niño y su motivación, ya que si contamos con ambas se  alcanzan antes los objetivos de tratamiento.

El juego es un vehículo que atrae la atención del niño, cuando una actividad nos resulta interesante se crean conexiones neuronales nuevas. Con el juego el niño desarrolla, por sí mismo y de manera natural, destrezas motoras y funcionales nuevas que le permiten una mayor autonomía en las actividades de la vida diaria y un mejor manejo de situaciones a nivel emocional fuera del centro de tratamiento.

No solo trabajamos en las instalaciones de CEDI, en los casos que sea necesario nos desplazamos a casa, al colegio, al parque y a todos esos lugares en los que el niño no tiene un correcto ocupacional.